La diferencia entre estas dos rutas no está en la placa ni en el tejado, está en una válvula. Con vertido cero, un dispositivo antivertido vigila tu consumo y recorta la producción justo antes de que sobre un solo vatio, así que nada sale a la red. Con un inversor acogido a excedentes ocurre lo contrario: lo que te sobra se inyecta y tu comercializadora te lo descuenta de la factura. Parece un detalle técnico, pero decide si cada mediodía de verano regalas ese sobrante o lo conviertes en unos euros. Y no siempre lo eliges tú: a veces manda la red, el tipo de kit o la comunidad. Vamos a poner números a las dos.
Dos modalidades, no dos aparatos
El Real Decreto 244/2019 parte en dos el autoconsumo. La modalidad sin excedentes monta un dispositivo antivertido (también llamado inyección cero o vertido cero) que impide que salga energía a la red en ningún momento; a cambio de esa renuncia, queda exenta de pedir permisos de acceso y conexión, como recoge el MITECO. La modalidad con excedentes sí inyecta lo que sobra y, si es renovable y no pasa de 100 kW, puede acogerse a la compensación simplificada. Traducido: el hardware es casi el mismo, lo que cambia es si el aparato deja o no pasar el sobrante, y si tu comercializadora te lo descuenta.
El antivertido no es una pieza exótica. Es un medidor en el cuadro que compara, segundo a segundo, lo que producen tus placas con lo que gasta la casa; en cuanto la generación amenaza con superar al consumo, ordena al inversor bajar potencia para que el balance no pase a la red. Funciona, pero tiene un coste silencioso: en las horas de más sol y menos consumo, tus placas producen por debajo de lo que podrían. Esa energía no sale de tu bolsillo, simplemente no llega a generarse.
Cuándo no lo decides tú
Mucha gente asume que elegir modalidad es una preferencia. A veces lo es, y a veces te viene dada. Los casos más habituales en 2026:
- Kits enchufables de balcón. Los equipos plug and play de hasta 800 W suelen salir de fábrica con vertido cero integrado en el microinversor, precisamente para poder venderse como enchufa y produce sin contrato de compensación. Si te planteas uno, mira nuestra guía de kits solares enchufables.
- La red no admite inyección. En algunos puntos de conexión la distribuidora limita o no acepta el vertido, por ejemplo en zonas de red muy cargada. Si tu punto es uno de esos, el vertido cero deja de ser opción y pasa a ser requisito.
- Exigencia técnica regional. Algunas comunidades autónomas insisten en el cumplimiento estricto del mecanismo antivertido dentro de la modalidad sin excedentes, con criterios propios de seguridad.
- Quieres cero papeleo. Sin excedentes no necesitas contrato de compensación ni cambio a contador bidireccional, así que hay quien la elige por simplificar, aun sabiendo que renuncia al descuento.
Hay una novedad que conviene tener en el radar: el RD-ley 7/2026 recortó algunas exenciones técnicas que beneficiaban justo a las instalaciones sin excedentes y con antivertido, con plazos de adaptación ajustados. Es un cambio reciente y con matices por perfilar, así que antes de firmar una modalidad confirma qué admite tu punto de suministro con tu distribuidora y contrasta el detalle en el texto oficial del BOE y en la sede de tu comunidad autónoma; la letra pequeña del vertido cero cambia de una región a otra.
El ahorro que dejas al no verter
Aquí está el nudo de la decisión. Cada kilovatio hora que consumes en el momento te ahorra lo que pagarías por comprarlo, del orden de 0,15 a 0,25 € con impuestos. Cada kilovatio hora que viertes con la compensación te renta bastante menos, unos 0,05 a 0,10 €. El vertido cero no toca la primera cifra: sigues autoconsumiendo igual de bien al mediodía. Lo que pierdes es solo la segunda, la compensación de ese sobrante que ahora se queda sin generar. Y como la compensación de excedentes está topada al valor de lo que consumes en el periodo, ese ingreso rara vez es grande.
Pongamos cifras de andar por casa. Una vivienda con una instalación de 5 kWp que vierta, pongamos, la mitad de lo que produce deja de cobrar del orden de 100 a 300 € al año al pasarse a vertido cero. Es una estimación gruesa: depende de tu perfil de consumo, de cuánto viertas y de tu tarifa. No es una fortuna, pero tampoco es cero. La pregunta correcta no es cuánto ahorras autoconsumiendo, eso lo tienes con las dos modalidades, sino cuánto vale ese sobrante que estás decidiendo recortar en lugar de inyectar.
Cara a cara: qué gana cada ruta
| Vertido cero (sin excedentes) | Inversor con excedentes | |
|---|---|---|
| Qué hace con el sobrante | Recorta la producción, no sale nada | Lo inyecta a la red |
| Compensación en factura | No, renuncias a ella | Sí, hasta dejar a cero el término de energía |
| Antivertido | Obligatorio | No hace falta |
| Contrato de compensación | No | Sí, con tu comercializadora |
| Contador bidireccional | No hace falta | Sí |
| Permiso de acceso y conexión | Exento | Necesario (lo tramita el instalador) |
| Encaja sobre todo en | Enchufables, red limitada, consumo 100% diurno | La mayoría de viviendas |
Cuándo vertido cero sí compensa
Con la calculadora encima de la mesa, hay perfiles a los que el vertido cero les cuadra sin dramas:
Los plug and play de hasta 800 W ya traen vertido cero para funcionar sin contrato de compensación.
Si tu punto de conexión está limitado, el vertido cero deja de ser opción y pasa a ser requisito.
Si aprovechas de día casi toda tu producción, apenas viertes y la compensación sería calderilla.
Sin excedentes te ahorras el contrato de compensación y el cambio a contador bidireccional.
El antivertido no te hace ahorrar más, te ahorra trámites. El ahorro de verdad ya está en la energía que gastas al mediodía, no en la que ibas a verter.
Cómo no cerrarte puertas
Si dudas, la jugada más cómoda es no cerrarte a nada. Elegir un inversor que admita ambas modalidades deja la instalación preparada para pasar de vertido cero a con excedentes con un cambio de configuración y el papeleo de la compensación, sin tocar nada en el tejado. Un inversor híbrido te abre además la puerta a la batería, que es el otro destino natural del sobrante. En vez de verterlo barato o recortarlo, lo guardas y lo usas de noche; en la guía de batería sí o no están las cuentas para ver si sale a cuenta.
Un aviso para deshacer un malentendido frecuente: ni el vertido cero ni el estar acogido a excedentes cambian lo que ocurre en un apagón. Un inversor conectado a red se desconecta por seguridad cuando la red cae, tengas o no antivertido; para conservar luz necesitas respaldo específico, como explicamos en qué pasa con las placas en un apagón.
Veredicto
Para casi cualquier vivienda, acogerse a excedentes es lo lógico: el sobrante se convierte en un descuento en factura sin apenas esfuerzo y no renuncias a nada. Quédate en vertido cero cuando te lo impongan (un kit enchufable, un punto de conexión que no admite inyección o una exigencia regional) o cuando tu consumo sea tan diurno que el sobrante compensable serían calderilla y prefieras ahorrarte el contrato y el contador bidireccional. En números redondos, lo que dejas sobre el tejado al no verter ronda los 100 a 300 € al año en una casa media, así que conviene decidir con la factura delante, no por comodidad. Y si vas a instalar ahora, elige un inversor que admita las dos rutas para no arrepentirte. Fuentes: RD 244/2019 (BOE), MITECO, IDAE y CNMC.
Preguntas frecuentes
En parte sí, pero menos de lo que parece. El antivertido recorta la producción solo en los momentos en que generarías más de lo que gasta la casa, que son las horas centrales de días soleados con poco consumo. El resto del tiempo autoconsumes igual que con cualquier otra modalidad. Lo que sacrificas es ese sobrante puntual, que en la modalidad con excedentes se inyectaría y te lo descontarían de la factura a un precio bajo. Si tu consumo ya es muy diurno, ese recorte es pequeño.
Depende de cuánto viertas y de tu tarifa, pero para una vivienda media con una instalación de unos 5 kWp la compensación anual a la que renuncias suele moverse en el entorno de 100 a 300 €, una estimación orientativa. La cifra es baja porque el excedente se paga a 0,05 a 0,10 € por kilovatio hora, muy por debajo de los 0,15 a 0,25 € que cuesta la energía que consumes, y porque la compensación está topada al valor de tu consumo del periodo.
Sí, si tu inversor admite la modalidad con excedentes. El cambio es de configuración y trámite (firmar el contrato de compensación con tu comercializadora y que la distribuidora habilite el contador bidireccional), no de obra en el tejado. Por eso conviene elegir de entrada un inversor que soporte ambas rutas; si compras un equipo pensado solo para inyección cero, cambiar más adelante puede obligarte a sustituirlo.
Muchos kits enchufables plug and play de hasta 800 W vienen con vertido cero integrado en el microinversor para poder usarse sin contrato de compensación ni instalador certificado. No es que la ley obligue a que un balcón sea de inyección cero, es que el propio equipo suele configurarse así para simplificar. Aun así tienes que comunicar la instalación a tu distribuidora, y si los paneles afectan a la fachada común puede hacer falta el acuerdo de la comunidad de propietarios.
No por sí mismo. El dispositivo de vertido cero solo impide inyectar a la red, no aporta respaldo. En un corte de red, un inversor conectado se desconecta por seguridad, tenga o no antivertido. Para mantener el suministro durante un apagón necesitas una batería con función de respaldo y un inversor preparado para trabajar en isla, que es una decisión aparte de la modalidad de vertido.