El plazo de amortización es lo primero que mira quien duda si poner placas, y también lo que más se manipula en un presupuesto. La buena noticia es que la aritmética no tiene misterio: recuperas la inversión cuando el ahorro acumulado iguala lo que pagaste. La mala es que el resultado depende por completo de qué cifras metes en dos casillas, y ahí un instalador honesto y otro con prisa por cerrar la venta pueden darte plazos que se diferencian en cinco años partiendo de la misma placa. Para estimar cuánto produciría tu tejado conviene arrancar de una herramienta oficial como PVGIS, de la Comisión Europea, en lugar de fiarte del dato que apunta el comercial.
La fórmula, sin maquillaje
El plazo se calcula dividiendo el coste neto de la instalación entre el ahorro que genera en un año. Dicho así parece trivial, y la operación lo es, pero el número final vive o muere según qué pongas en cada casilla. Casi todo el debate sobre si el autoconsumo sale a cuenta es, en realidad, un desacuerdo sobre cómo se rellenan estas dos cifras.
Años hasta recuperar la inversión = coste neto de la instalación ÷ ahorro neto anual. El coste neto es lo que pagas de verdad después de restar deducciones y ayudas, no el importe del presupuesto. El ahorro neto anual es lo que dejas de pagar a la comercializadora más lo que te compensan por los excedentes, menos lo que cuesta mantener y asegurar el sistema. Todo lo demás son matices sobre estas dos cifras, así que merece la pena entender bien cada una antes de aceptar un plazo.
Paso 1: el coste neto, no el precio del presupuesto
La primera casilla no es el importe que firmas, es lo que queda de ese importe después de las ayudas fiscales. Se parte del coste con IVA de la instalación, que es tu punto de partida real, y se le resta, con prudencia, lo que de verdad vas a recibir. Estos son los tres descuentos que pueden entrar:
- La deducción del IRPF: entre el 20 y el 60% de la base, pero condicionada a un certificado de eficiencia energética y topada por vivienda. No la des por hecha al 40%, porque el porcentaje lo fija el certificado, no el folleto.
- Las subvenciones que cobres por la obra: se restan de la base. Los fondos Next Generation llevan agotados en casi toda España desde finales de 2023, así que a menudo no hay nada que descontar aquí.
- La bonificación del IBI y del ICIO: si tu ayuntamiento las regula y las solicitas. Son descuentos en impuestos locales que se reparten en varios años, no una devolución directa, así que conviene contarlas aparte y sin inflarlas.
El error clásico en esta casilla es restar el 40% del IRPF como si estuviera garantizado. No lo está: el porcentaje lo decide el certificado energético posterior a la obra, y para una vivienda ya eficiente puede quedarse en el 20% o en nada. Si tu plazo solo cuadra asumiendo el 40%, estás levantando la cuenta sobre una casilla que quizá no se cumpla.
Paso 2: el ahorro anual se parte en dos
La segunda casilla tiene dos orígenes que se calculan por separado y que se pagan a precios muy distintos. Por un lado está la energía que produces y gastas al momento, que te ahorras al precio de importación, el mismo que pagas hoy por cada kilovatio hora que traes de la red, con peajes e impuestos incluidos. Por otro está la que te sobra y viertes, que tu comercializadora te descuenta como compensación de excedentes a un precio bastante menor. Ahorras caro lo que gastas y te compensan barato lo que devuelves, y esa asimetría es la que hace que el autoconsumo directo pese más que verter.
| Mitad del ahorro | Cómo se calcula | Precio típico (aprox.) |
|---|---|---|
| Autoconsumo directo | kWh que gastas al momento × precio de importación | 0,15-0,25 €/kWh |
| Excedentes vertidos | kWh que viertes × precio de compensación, topado a tu término de energía | 0,05-0,12 €/kWh |
La compensación de excedentes tiene un límite legal: puede descontar tu término de energía hasta dejarlo en cero, pero nunca paga por debajo ni cubre los peajes, los impuestos ni el término de potencia. Además se liquida mes a mes, así que la producción sobrante de un mes de verano no rellena el consumo de un mes de invierno, salvo que tu contrato incluya una batería virtual que arrastre el saldo. Traducido a tu cálculo: no cuentes todos los kilovatios que viertes, solo los que caben dentro de tu factura. Por eso el ahorro real por excedentes se queda casi siempre por debajo del teórico. Las reglas están en el RD 244/2019.
Paso 3: la tasa de autoconsumo decide más que la marca
Si hay una cifra que reordena todo el cálculo, es qué porcentaje de lo que produces gastas tú en vez de verterlo. Se llama tasa de autoconsumo, y pesa en el plazo más que la eficiencia del panel o el logotipo del inversor. Una instalación sin batería en una casa vacía de nueve a seis autoconsume alrededor del 30% de lo que genera; el 70% restante se va a la red a precio de compensación. Añadir una batería sube ese autoconsumo hasta el 60 o el 70%, pero encarece la instalación, así que hay que rehacer las dos casillas a la vez, la del ahorro y la del coste, no solo una.
| Tasa de autoconsumo | Perfil de hogar | Reparto de 6.000 kWh/año |
|---|---|---|
| ~30% (sin batería) | Casa vacía entre semana | 1.800 gastados / 4.200 vertidos |
| ~50% (sin batería, buen encaje) | Alguien en casa de día, consumo diurno | 3.000 gastados / 3.000 vertidos |
| ~65% (con batería) | Batería que desplaza consumo a la noche | 3.900 gastados / 2.100 vertidos |
Por qué el plazo del folleto sale tan corto
El plazo optimista no suele ser una mentira descarada, es una suma de supuestos favorables que, juntos, recortan años. Estos son los más habituales:
- Da por hecho un autoconsumo alto. Muchos folletos calculan como si aprovecharas el 50 o el 60% sin batería, cuando lo realista en una casa vacía de día es la mitad de eso.
- Usa el precio de la luz más caro que recuerdas. Cuanto mayor sea el precio de importación que meten, mayor parece el ahorro. Si la luz baja, tu plazo se alarga sin que nadie te avise.
- Cuenta la deducción del IRPF al 40% como firmada, cuando depende de un certificado posterior que puede dejarte en el 20% o fuera de la deducción.
- Ignora la degradación de los paneles, que pierden en torno al 0,4-0,5% de producción al año, y con ella una parte pequeña pero real del ahorro futuro.
- Se olvida de los costes recurrentes: el seguro, alguna limpieza y, sobre todo, el cambio del inversor hacia el año 12 o 15, que rara vez aparece en la hoja del comercial.
Regla práctica: si tu instalación solo se paga sola dando por buenos el 40% de deducción y un autoconsumo del 60%, el plazo es de vitrina. Rehaz la cuenta con un 20% de deducción y un 30% de autoconsumo, y mira si sigue mereciendo la pena.
Un cálculo completo con números de ejemplo
Juntemos las tres casillas en un caso concreto, con cifras redondas y claramente estimadas para que se vea el mecanismo. Imagina una instalación de 4 kWp sin batería en una vivienda que está vacía entre semana, con una producción de unos 6.000 kWh al año según la estimación de PVGIS para su zona.
| Concepto | Valor de ejemplo |
|---|---|
| Potencia instalada | 4 kWp |
| Coste con IVA | ~6.000 € |
| Producción anual (estimación PVGIS) | ~6.000 kWh |
| Tasa de autoconsumo (sin batería) | ~30% |
| Ahorro por autoconsumo | 1.800 kWh × 0,20 € ≈ 360 €/año |
| Compensación por excedentes (tras el tope) | ≈ 300 €/año |
| Costes recurrentes (seguro y limpieza) | ≈ 60 €/año |
| Ahorro neto anual | ≈ 600 €/año |
Con estos números, y sin contar ninguna deducción, el plazo es de 6.000 ÷ 600, es decir, unos diez años. El folleto, en cambio, parte de un coste neto ya rebajado por el 40% del IRPF y de un ahorro anual mayor porque supone más autoconsumo, y así baja el plazo hasta unos cinco años. La diferencia entre ambos no está en la placa, está en los supuestos:
| Escenario | Coste neto | Plazo aprox. |
|---|---|---|
| Folleto (40% IRPF y autoconsumo alto) | ~3.600 € | ~5 años |
| Con deducción del 20% | ~4.800 € | ~8 años |
| Sin deducción garantizada | ~6.000 € | ~10 años |
Ninguna de estas cifras es una promesa. El precio al que importas luz, el porcentaje de deducción que te acabe certificando el técnico y lo que tu comercializadora pague por los excedentes cambian a lo largo del año y de una casa a otra. Antes de firmar por un plazo concreto, contrasta tres cosas en tus propios papeles: el precio de importación en tu última factura, el tope y el precio de compensación en tu contrato de suministro, y la deducción vigente en la sede de la Agencia Tributaria. Los criterios técnicos de producción y compensación puedes repasarlos en el IDAE.
Qué hacer con tu número
Con tu presupuesto y tu factura en la mano, no con la hoja del comercial. Rellena las dos casillas con tus datos reales.
Usa un 20% de deducción o ninguna y un autoconsumo del 30%. Si aguanta ahí, el proyecto es sólido.
Desplazar consumos al mediodía o valorar una batería mueve el plazo más que cambiar de marca de panel.
Un instalador serio te dará los dos números. Si solo enseña el corto, ahí tienes una señal para desconfiar.
Calcular la amortización no sirve para obtener una cifra exacta, sino para saber cuánto margen tienes si las cosas salen peor de lo prometido. Una instalación que se paga en diez años sin deducción y en seis con ella es una inversión tranquila; otra que solo cuadra en el escenario perfecto es una apuesta. Fuentes: PVGIS de la Comisión Europea, IDAE, RD 244/2019 (BOE) y Agencia Tributaria. Los precios y plazos son estimaciones de 2026 que debes ajustar con tu factura, tu presupuesto y tu comercializadora.
Preguntas frecuentes
Se divide el coste neto de la instalación entre el ahorro que genera en un año. El coste neto es el precio con IVA menos las deducciones y ayudas que de verdad recibas. El ahorro anual es lo que dejas de pagar por la energía que autoconsumes, más lo que te compensan por los excedentes, menos el mantenimiento y el seguro. El resultado son los años que tardas en recuperar la inversión. Lo difícil no es la división, es rellenar bien esas dos cifras con tus propios datos.
Porque acumula supuestos favorables: da por hecho un autoconsumo alto, usa el precio de la luz más caro, cuenta la deducción del IRPF al 40% como garantizada y no incluye la degradación de los paneles ni el cambio del inversor a mitad de vida. Cada supuesto es plausible por separado, pero juntos recortan varios años. La forma de comprobarlo es pedir el mismo cálculo con un autoconsumo del 30% y sin deducción, y ver cuánto se alarga el plazo.
La batería sube la tasa de autoconsumo desde alrededor del 30% hasta el 60 o 70%, así que ahorras más al precio caro de importación y dependes menos de la compensación barata. Pero también encarece la instalación, y esa subida entra en el coste neto. En muchas viviendas el plazo con y sin batería acaba siendo parecido: la batería mejora el ahorro anual y a la vez alarga la inversión. Conviene calcular las dos versiones antes de decidir.
Puedes contarla, pero no como una cifra segura. La deducción va del 20 al 60% y la fija un certificado de eficiencia energética posterior a la obra, no el hecho de instalar placas. Para una vivienda ya eficiente puede quedarse en el 20% o no aplicarse. Lo prudente es calcular el plazo en dos escenarios, con la deducción y sin ella, y decidir mirando el peor. Si solo sale a cuenta con el 40%, la inversión es frágil.
Sí, y bastante. El ahorro por autoconsumo se calcula al precio de importación, así que cuando la luz sube, cada kilovatio que gastas de tus placas vale más y el plazo se acorta; cuando baja, ocurre lo contrario. Por eso un plazo calculado con el precio más alto del año resulta engañoso. Usa un precio de importación medio y realista de tu factura, no el pico de una factura de invierno.