La primera sorpresa de esta decisión es que casi nunca la tomas tú, la toma la acometida que ya entra en tu casa. Si tu vivienda tiene suministro monofásico, que es lo que llega a la gran mayoría de los hogares en España, pondrás un inversor monofásico y el debate se acaba antes de empezar. Si tu suministro es trifásico, entonces sí hay que elegir, y la elección cuesta dinero: o instalas un inversor trifásico, que es más caro, o pones uno monofásico y aceptas jugar con el equilibrio entre fases y con un tope de potencia. Por eso conviene tener claro qué tienes en el cuadro antes de pedir presupuesto, porque rectificar cuando el material ya está comprado sale mucho más caro que pararse diez minutos ahora.
Una fase o tres: míralo primero
Antes de comparar inversores, averigua qué tipo de suministro tienes. Hay tres formas rápidas de saberlo. En tu factura o en el contrato aparece la tensión: 230 V es monofásico, 400 V (a veces escrito 230/400 V) es trifásico. En el cuadro eléctrico, un suministro monofásico entra con dos cables (fase y neutro) y un interruptor general de dos polos, mientras que uno trifásico llega con cuatro cables (tres fases y neutro) y un magnetotérmico general más ancho. Y como pista extra, cualquier potencia contratada por encima de unos 14,5 kW ya obliga a suministro trifásico, porque el monofásico no llega más allá.
¿Quién suele tener trifásica? Chalets grandes con mucha demanda, casas de campo con bombas de agua o de piscina trifásicas, viviendas con talleres o maquinaria, y bastantes instalaciones antiguas donde en su día se contrató así. La vivienda media, el piso normal, casi siempre es monofásica y le sobra. Si dudas de cuánta potencia necesitas de verdad con placas, lo desmenuzamos en la guía de cuánta potencia contratar con autoconsumo, porque el tipo de acometida y la potencia van de la mano.
Por qué casi todos van monofásicos
Para una casa normal, el monofásico sobra. Con 230 V y hasta unos 14,5 kW de potencia contratada cubres lo de siempre y también, en la mayoría de los casos, una bomba de calor y un cargador de coche. Para el autoconsumo, el inversor monofásico es el más barato, tiene el catálogo más amplio y cubre de sobra el rango residencial habitual de 3 a 8 kW. Y hay una ventaja que se pasa por alto: como todo tu suministro es una única fase, no existe el problema del desequilibrio, porque todo lo que generas y todo lo que consumes viven en la misma fase.
Los inversores monofásicos residenciales cubren de sobra ese tramo: el Huawei SUN2000 L1, el Fronius Primo, el SMA Sunny Boy, el Sungrow o el SolarEdge en versión monofásica son nombres habituales. Para una instalación doméstica típica de 3 a 6 kW es la opción por defecto y la más económica, y elegirlo bien tiene más que ver con las sombras y las orientaciones de tu tejado que con las fases: eso lo tratamos en microinversor o inversor string. Si quieres comparar modelos concretos, tienes la selección en mejores inversores solares.
Cuándo el trifásico te cuesta más
Si tu suministro es trifásico, la solución limpia es un inversor trifásico, que reparte la generación entre las tres fases por igual y deja la instalación equilibrada. El pero está en el precio: a igual potencia y en tamaños residenciales, un inversor trifásico cuesta más que uno monofásico, del orden de un 15 a un 40% según modelo, y además los tamaños mínimos arrancan más altos. Las mismas marcas tienen su gama trifásica (Huawei SUN2000 M, Fronius Symo, SMA Sunny Tripower, Sungrow, SolarEdge), y esa gama es la cara. Dicho de otro modo, tener trifásica te empuja el presupuesto del inversor hacia arriba sin que tú hayas pedido nada. Si el plan incluye batería, ese salto de precio pesa todavía más, y conviene mirarlo junto con la guía de inversores híbridos.
La alternativa es colocar un inversor monofásico enganchado a una sola de las tres fases. Es más barato, pero tiene dos límites que hay que conocer. El primero es de potencia: cuando la red es trifásica, las normas técnicas y el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (la ITC-BT-40) limitan la generación monofásica a un máximo del orden de 5 kW para no descompensar la red, así que por esa vía no puedes crecer mucho. El segundo es que toda tu producción queda cargada sobre una única fase. Los valores exactos los fija tu distribuidora, así que confírmalos antes de dimensionar.
El desequilibrio de fases
En un suministro trifásico, lo ideal es que las tres fases lleven cargas parecidas. Un inversor monofásico vuelca toda su producción sobre una sola fase, así que si en ese instante esa fase consume poco, el sobrante se vierte a la red mientras las otras dos fases quizá estén importando a la vez. Ese desajuste es el desequilibrio que la norma de los 5 kW pretende contener: no es un capricho burocrático, es evitar que una fase se cargue de generación y las otras dos no vean nada.
La buena noticia, de cara a la factura, es que los contadores inteligentes actuales agregan las tres fases al calcular el excedente horario, en el marco de la compensación de excedentes del RD 244/2019. Por eso, para lo que te pagan por verter, importa poco en qué fase inyectes: el balance de la hora lo compensa. Los motivos reales para pasar a trifásico son el tope de los 5 kW y trabajar más equilibrado, no un castigo oculto en la liquidación de tus excedentes. Aun así, cómo se refleja esto depende de tu contador y de tu contrato, y merece la pena entender la factura a fondo con la guía de cómo leer la factura de la luz con autoconsumo. En caso de duda, que tu instalador lo confirme sobre tu equipo.
Monofásico y trifásico, cara a cara
| Inversor monofásico | Inversor trifásico | |
|---|---|---|
| Suministro que pide | Monofásico (o 1 fase de un trifásico) | Trifásico |
| Coste a igual potencia | Más barato | Más caro (~+15-40%) |
| Tope de potencia | ~5 kW si la red es trifásica | Sin ese tope |
| Reparto entre fases | Todo cae en una fase | Reparte por igual |
| Tamaños residenciales | 3-8 kW muy cubiertos | Arrancan más altos |
| Dónde encaja | Vivienda monofásica (la mayoría) | Suministro trifásico o mucha potencia |
Qué decidir antes de firmar
El orden mental es sencillo. Confirma primero tu tipo de suministro. Si es monofásico, inversor monofásico y a otra cosa, no hay más que pensar. Si es trifásico, tienes dos preguntas de verdad encima de la mesa. La primera: ¿usas realmente las tres fases? Si en tu casa no hay nada que necesite trifásica (ni bomba ni maquinaria trifásica) y no necesitas más de 14,5 kW, puedes pedir a tu distribuidora un cambio de tensión a monofásico, lo que te permite montar un inversor monofásico más barato. Ese cambio tiene coste y papeleo, y a veces reajustes en el cuadro, así que ponlo en la balanza frente a lo que te ahorras en el inversor. La segunda pregunta, si mantienes la trifásica: dimensiona la instalación, porque por debajo de unos 5 kW un monofásico enganchado a una fase puede pasar, y por encima ya toca inversor trifásico.
Vivienda monofásica, que es la mayoría: inversor monofásico, más barato y con todo el catálogo a favor, y a partir de ahí la decisión que importa es la de las sombras y las orientaciones del tejado, no la de las fases. Suministro trifásico: decide antes de firmar si lo necesitas de verdad; si no lo necesitas y no te pasas de 14,5 kW, valora el cambio a monofásico para poder usar un inversor más barato, y si lo mantienes, cuenta con un inversor trifásico salvo que te quedes por debajo de los 5 kW en una sola fase. Y una cautela concreta: antes de dar por buena cualquier cifra de esta guía (el tope de 5 kW, el sobrecoste, los 14,5 kW), pide a tu instalador el número exacto para tu CUPS y contrástalo con las normas técnicas de tu distribuidora, porque el límite de desequilibrio y el precio del inversor cambian de una zona a otra. Fuentes: REBT (ITC-BT-40), RD 244/2019, el IDAE y las normas técnicas de tu distribuidora.
Preguntas frecuentes
Míralo en tres sitios. En la factura o el contrato aparece la tensión: 230 V es monofásico y 400 V (o 230/400 V) es trifásico. En el cuadro eléctrico, el monofásico entra con dos cables y un interruptor general de dos polos, y el trifásico con cuatro cables y un magnetotérmico más ancho. Y como pista, cualquier potencia contratada por encima de unos 14,5 kW ya es trifásica, porque el monofásico no llega más lejos.
Sí, se puede enganchar a una de las tres fases, y es más barato que un inversor trifásico. Pero tiene dos límites: la generación monofásica sobre una red trifásica suele quedar topada del orden de 5 kW para no descompensar las fases (según la ITC-BT-40 y las normas de tu distribuidora), y toda tu producción cae sobre una sola fase. Para instalaciones pequeñas puede tener sentido; para crecer, casi siempre acabas necesitando el trifásico.
A igual potencia y en tamaños de vivienda, un inversor trifásico cuesta más, del orden de un 15 a un 40% según modelo, y además los tamaños mínimos arrancan algo más altos. En instalaciones grandes la diferencia por kilovatio se estrecha, pero para una casa media el trifásico es el aparato caro. Confirma el precio concreto con tu instalador, porque depende mucho de la marca y de la potencia.
Puede compensar si no usas las tres fases (no tienes bombas ni maquinaria trifásica) y no necesitas más de unos 14,5 kW de potencia. El cambio de tensión te permite montar un inversor monofásico más barato, pero tiene coste, papeleo y a veces ajustes en el cuadro, y pierdes la opción de contratar potencias muy altas. Pide a tu distribuidora el coste del cambio y compáralo con lo que te ahorras en el inversor antes de decidir.
Para lo que te pagan por verter, poco. Los contadores inteligentes actuales agregan las tres fases al calcular el excedente de cada hora, así que el balance de la hora compensa en qué fase inyectas. Los motivos para pasar a trifásico son el tope de generación de los 5 kW y trabajar equilibrado, no un castigo escondido en la liquidación. Aun así, cómo se refleja depende de tu contador y tu contrato, conviene que tu instalador lo confirme sobre tu equipo.