Cuando llega la primera factura después de instalar placas, la sorpresa no siempre es la que uno espera: el consumo de energía cae, pero hay una parte que se repite idéntica cada mes, llueva o haga sol. Es el término de potencia, y no se calcula por los kilovatios hora que produces, sino por los kilovatios que tienes contratados. Muchas viviendas arrastran una potencia que reservaron hace años y que ya no utilizan, así que pagan de más en el fijo sin saberlo. Instalar autoconsumo es un buen momento para revisarlo, porque obliga a mirar el contador de cerca y a entender la factura de la luz con autoconsumo partida por partida. Aquí vas a ver cuándo puedes bajar la potencia y ahorrar, cómo confirmarlo con datos reales y cuándo bajarla sería un error caro.
Qué pagas en el término de potencia
La factura eléctrica de una vivienda tiene dos grandes bloques. El término de energía cobra los kilovatios hora que consumes de la red, y ese sí baja con las placas. El término de potencia cobra los kilovatios que tienes reservados para poder usar a la vez, y se paga entero aunque no consumas nada: es la cuota por tener esa capacidad disponible. Las placas no tocan ese segundo bloque por sí solas. La única forma de reducirlo es cambiar el contrato y contratar menos kilovatios.
| Concepto de la factura | De qué depende | ¿Lo cambian las placas? |
|---|---|---|
| Término de energía | kWh que tomas de la red | Sí, baja al autoconsumir |
| Término de potencia | kW que tienes contratados | Solo si cambias el contrato |
| Compensación de excedentes | kWh que viertes a la red | Sí, es un descuento nuevo |
| Impuestos y alquiler del contador | Fijados por normativa | No |
En la tarifa de acceso 2.0TD, la que usan los suministros de hasta 15 kW, el término de potencia tiene dos periodos: P1, punta, de las 8 a las 24 horas en días laborables, y P2, valle, el resto de horas y los fines de semana. El peaje de potencia lo fija la CNMC a través de la Circular 3/2020 y se revisa cada año: en 2026 ronda del orden de 23 a 30 euros por kW y año en P1, mientras que el de P2 es muy inferior, del orden de 1 a 3 euros por kW y año. A esa parte regulada tu comercializadora añade su margen. Sumando peaje y margen, cada kilovatio que bajas te ahorra del orden de 25 a 35 euros al año, un importe modesto pero recurrente que se paga estés en casa o de vacaciones.
El sol recorta kilovatios hora, no siempre kilovatios
Aquí está la confusión que lleva a mucha gente a esperar una rebaja del término de potencia que luego no llega. La potencia contratada es el máximo que tu instalación puede pedir a la vez, y se paga por lo que podrías llegar a demandar, no por lo que consumes al mes. Las placas reducen la energía que tomas de la red, pero solo mientras producen, es decir, en las horas centrales del día. El pico de potencia de una vivienda, en cambio, casi nunca coincide con esas horas.
El momento en que más aparatos funcionan a la vez suele ser al caer la tarde y de noche: se junta la cocina, el horno, la lavadora, la calefacción o el aire y la iluminación cuando toda la familia está en casa. A esa hora las placas ya apenas generan, así que ese pico lo cubre la red igual que antes de instalar. Por eso el autoconsumo, por sí solo, rara vez baja la potencia que necesitas contratar. Lo que sí hace es dejarte con un contador nuevo delante y una buena razón para comprobar si esa potencia era la correcta desde el principio.
Una placa produce cuando hay sol; una vivienda pide su máxima potencia cuando se juntan los electrodomésticos, normalmente por la tarde o la noche. Esos dos momentos casi nunca coinciden. Si tu pico de demanda cae dentro de las horas de sol, porque hay alguien en casa usando aparatos grandes a mediodía, el autoconsumo sí rebaja la potencia que tomas de la red en ese instante y puede bajar tu maxímetro. Si tu pico es nocturno, las placas no lo tocan. La única manera de saber en qué caso estás es mirar los datos de tu contador, no suponerlo.
La potencia se paga por lo que podrías llegar a pedir a la vez, no por lo que consumes al mes.
Leer tu maxímetro antes de tocar el contrato
El contador digital guarda la potencia máxima que has llegado a demandar, lo que se conoce como maxímetro. Ese dato es el que decide si tienes margen para bajar. No hay que estimarlo a ojo ni fiarse de la sensación de que nunca saltan los plomos: se consulta directamente. Estos son los pasos para hacerlo bien.
La plataforma Datadis, gestionada por las distribuidoras, te da acceso gratuito a tus datos. También puedes verlos en el área privada de tu distribuidora. Necesitas tu CUPS, que aparece en la factura.
Busca el maxímetro o la potencia máxima de los últimos doce meses. Un año completo es importante: incluye el invierno, cuando la calefacción o los picos de la bomba de calor disparan la demanda.
La curva horaria muestra a qué hora se producen tus picos. Si caen a mediodía, el autoconsumo ayuda a rebajarlos; si son nocturnos, las placas no cambian ese número.
Mira la potencia contratada en tu factura, en P1 y P2. Si tu maxímetro está muy por debajo, tienes recorrido para bajar. Si roza el límite, mejor no lo toques.
Este ejercicio destapa un patrón muy común: viviendas que contrataron 5,75 kW por defecto, un valor normalizado heredado, y cuyo maxímetro real de todo el año no pasa de 3,5 o 4 kW. Ahí es donde estaba el dinero, no en las placas: en una potencia sobredimensionada que llevaba años cobrándose sin usarse.
Cuánto margen dejar para no quedarte corto
Bajar la potencia no es apuntar al máximo justo que has demandado. El interruptor de control de potencia, hoy integrado en el propio contador digital, salta cuando superas lo contratado, así que conviene dejar aire por encima del pico. La regla práctica es reservar del orden de un 10 a un 15% sobre tu maxímetro de los últimos doce meses, y sumar un poco más si prevés añadir algún aparato de consumo alto.
| Dato | Valor del ejemplo | Qué implica |
|---|---|---|
| Potencia contratada actual | 5,75 kW | Valor heredado por defecto |
| Maxímetro de 12 meses | 3,6 kW | Lo máximo que has pedido de verdad |
| Margen de seguridad (15%) | hasta ~4,1 kW | La potencia que sí necesitas |
| Ahorro estimado al bajar | del orden de 40-55 €/año | Solo en el término de potencia |
Una ventaja de la 2.0TD es que ya no estás atado a los escalones antiguos: puedes pedir la potencia en tramos de 0,1 kW, así que el ajuste es fino. Recuerda que en esta tarifa la potencia de valle (P2) debe ser igual o mayor que la de punta (P1); la mayoría de los hogares contrata el mismo valor en los dos periodos y no necesita complicarlo más. Si dudas entre dos cifras, quédate con la más alta: unos pocos euros al año valen menos que la molestia de que salten los plomos cada vez que coincidan el horno y la vitrocerámica.
Cuándo no conviene bajarla: coche y aerotermia
Antes de correr a reducir la potencia hay que mirar hacia delante, no solo hacia atrás. El maxímetro refleja lo que has consumido hasta ahora, pero si estás pensando en electrificar la casa, tu demanda máxima está a punto de cambiar. Dos aparatos, muy habituales precisamente en quien instala placas, disparan la potencia que pides a la vez, y casi siempre fuera de las horas de sol.
Un punto de recarga doméstico suma del orden de 3,7 a 7,4 kW mientras carga, muchas veces por la noche, cuando las placas no producen. Es el aparato que más rápido te deja corto de potencia.
Una bomba de calor para calefacción y agua caliente tira con fuerza en las mañanas frías de invierno, justo cuando el sol está bajo. Su arranque puede elevar el pico varios kilovatios.
Vitrocerámica de inducción y horno funcionando juntos, sumados a otro electrodoméstico, generan picos breves pero intensos. Son la causa más común de que salte el contador si te has quedado justo.
La razón por la que las placas no te salvan aquí es de horario, no de potencia instalada. El coche eléctrico suele cargar de madrugada y la aerotermia pide su máximo al amanecer, dos momentos sin generación solar. Si bajas la potencia contratada fiándote del maxímetro actual y luego sumas cualquiera de los dos, te quedarás corto y tendrás que volver a subirla, un cambio que puede tener coste. Cuando la electrificación está en tus planes a corto plazo, lo sensato es mantener la potencia, o incluso revisar si necesitas subirla, en lugar de recortarla.
Qué cambia con una batería
Una batería con inversor híbrido introduce un matiz interesante: puede recortar el pico de potencia que pides a la red, lo que se conoce como gestión del pico. Cuando varios aparatos arrancan a la vez por la tarde, la batería aporta parte de esa energía y la instalación demanda menos de la red en ese instante. Bien configurada, esa función permitiría contratar algo menos de potencia de la que sugeriría el maxímetro sin autoconsumo.
La gestión del pico solo funciona si la batería tiene energía cuando llega el pico. En una tarde de invierno, después de varios días nublados, la batería puede estar casi vacía justo cuando enciendes la calefacción, y entonces todo el pico recae en la red. Por eso conviene ser prudente: si vas a apoyar tu potencia contratada en la batería, deja un margen mayor y comprueba primero cómo se comporta tu equipo a lo largo de un invierno real. Si dudas entre poner batería o no, ese análisis va antes que el ajuste de la potencia.
Tu potencia contratada, en cuatro decisiones
Consulta en Datadis la potencia máxima de los últimos doce meses. Ese número, y no la sensación, decide si tienes margen para bajar.
Contrata por encima de tu pico real, en escalones de 0,1 kW. Quedarte demasiado justo se paga en plomos que saltan, no en euros ahorrados.
Si vas a electrificar la casa a corto plazo, no bajes la potencia: la subirás de nuevo en cuanto llegue el cargador o la bomba de calor.
Solo recorta más potencia contando con la batería si ya has visto cómo aguanta un invierno completo con poca generación.
El resumen honesto es que las placas no bajan tu término de potencia, pero son la ocasión perfecta para descubrir que llevabas años pagando por kilovatios que no usabas. Ajustar la potencia contratada es un ahorro pequeño y recurrente que casi nadie revisa. Junto con las placas, y una vez que sabes cuántas placas necesitas y qué demanda de verdad tu casa, cerrar bien la potencia es el último tornillo de una instalación bien pensada. Los peajes de potencia, el número de cambios permitidos al año y las condiciones para reducirla los fija la CNMC y se actualizan cada ejercicio; antes de tramitar la bajada, comprueba el importe del término de potencia en tu última factura y pregunta a tu comercializadora cuántos cambios te quedan y qué te cobra por la actuación. Fuentes: CNMC (Circular 3/2020 y peajes de potencia), IDAE y Datadis; las cifras son estimaciones de 2026.
Preguntas frecuentes
El término de potencia es fijo y se paga por los kilovatios contratados, no por lo que consumes, así que bajarlo ahorra igual con placas o sin ellas. Con una potencia sobredimensionada, cada kW que reduces supone del orden de 25 a 35 euros al año sumando peaje y margen. Lo que aportan las placas no es rebajar ese término por sí solas, sino ser la excusa para revisar el contador y descubrir que llevabas años pagando por una potencia que no usabas.
Con el maxímetro del contador digital, que guarda la potencia máxima que has llegado a demandar. Puedes consultarla gratis en la plataforma Datadis o en el área privada de tu distribuidora, pidiendo la potencia máxima o la curva de carga de los últimos doce meses. Ese máximo real, más un margen de seguridad, es la potencia que necesitas. Si tu pico está muy por debajo de lo contratado, tienes recorrido para bajar.
Del orden de un 10 a un 15% por encima de tu pico máximo de los últimos doce meses. En la tarifa 2.0TD puedes pedir cualquier valor en escalones de 0,1 kW, así que no estás atado a los antiguos valores normalizados. Si te quedas demasiado justo, el interruptor de control de potencia, hoy integrado en el contador, saltará cuando enciendas varios aparatos a la vez.
Porque los dos disparan la potencia que pides a la vez, y casi siempre fuera de las horas de sol. Un cargador doméstico suma del orden de 3,7 a 7,4 kW, y una bomba de calor tira con fuerza en las mañanas frías de invierno, cuando las placas apenas producen. Si bajas la potencia fiándote de tu consumo actual y luego añades cualquiera de los dos, te quedarás corto y tendrás que volver a subirla, un cambio que puede tener coste.
La normativa permite un número limitado de cambios al año, y bajar la potencia no suele tener más coste que una pequeña cantidad por la actuación sobre el contador. Las condiciones exactas, el número de cambios y los peajes los fija la CNMC y se revisan cada año, así que confirma con tu comercializadora cuántos cambios te quedan y qué te cobran antes de tramitarlo.