Elegir bien al instalador es la decisión que más pesa en una instalación de autoconsumo, por encima de la marca de los paneles. Un buen módulo mal montado, mal dimensionado o mal legalizado rinde por debajo de lo previsto y te deja papeleo a medias; un equipo discreto montado por un profesional serio funciona durante décadas sin sobresaltos. Lo difícil es que, antes de firmar, todas las empresas suenan parecido. Esta guía da los criterios objetivos para distinguirlas.
Empresa habilitada (lo primero, no negociable)
La instalación eléctrica debe hacerla una empresa inscrita como instaladora de baja tensión en el registro de tu comunidad autónoma. Ese requisito no es burocracia decorativa: solo una empresa habilitada puede emitir el certificado de instalación eléctrica (el boletín) que necesitas para legalizar y para acogerte a la compensación de excedentes según el RD 244/2019. Sin ese documento, tu instalación no existe a efectos legales y la distribuidora no te activará el contador bidireccional.
- Inscripción como instalador de baja tensión: pide el número de registro de la empresa y comprueba que está vigente en tu comunidad.
- Quién firma el boletín: que sea la propia empresa que monta, no un tercero subcontratado al que no conoces.
- Seguro de responsabilidad civil: cubre daños en cubierta o en la instalación eléctrica de la casa durante el montaje.
- Antigüedad y obras hechas: una empresa con varios años y referencias locales reales es más probable que siga existiendo cuando tengas que reclamar una garantía.
Tres presupuestos comparables
Pedir un solo presupuesto es como mirar un único precio en una pantalla de vuelos. La recomendación habitual de la OCU es manejar al menos tres. Pero tres ofertas solo sirven si comparan lo mismo: el truco está en fijar tú las variables antes de pedirlas, no dejar que cada empresa proponga su tamaño y su equipo, porque entonces estarás comparando peras con bombillas.
| Variable | Fíjala tú | Por qué |
|---|---|---|
| Potencia (kWp) | El mismo número en las tres ofertas | Cambiar el tamaño cambia el precio y oculta el coste por kWp real |
| Tipo de inversor | String, optimizadores o micro, igual en todas | Un string es más barato que microinversores; mezclarlos falsea la comparación |
| Batería | Con o sin, y la misma capacidad | La batería suma un 30 a 50% al total; debe estar dentro o fuera en las tres |
| Monitorización y legalización | Incluidas en todas | Si una la regala y otra la cobra aparte, el total engaña |
Tres presupuestos que no comparan lo mismo son un solo presupuesto repetido tres veces.
Qué debe incluir la oferta
Un presupuesto serio es desglosado y verificable. Si te entregan una cifra redonda sin partidas, no puedes saber si pagas de más por la electrónica o de menos por una estructura barata. Estos son los puntos que deberían aparecer por escrito:
Paneles, inversor y, si la hay, batería con fabricante, modelo y potencia exactos. Nada de "paneles tier 1" sin nombre.
Garantía de producto del panel (25 años es lo habitual), garantía del inversor (suele ser 10 años, ampliable) y garantía de la propia instalación y mano de obra.
Una estimación anual de generación (kWh/año) y de ahorro, marcada como estimación, no como promesa cerrada.
Memoria técnica, certificado de instalación eléctrica, registro de autoconsumo y gestión del contador y la compensación, todo detallado.
La memoria técnica de diseño merece mención aparte. Para instalaciones de menos de 10 kW no hace falta proyecto firmado por ingeniero, pero sí esa memoria técnica que redacta el instalador habilitado, y es la pieza que ata el equipo a tu tejado concreto. Su ausencia en la oferta es una señal por sí sola, como veremos.
Las preguntas que filtran
Un comercial bueno responde estas cinco preguntas sin dudar y por escrito. Uno que las esquiva o improvisa te está diciendo más que cualquier folleto:
Debe gestionarlo la propia empresa: memoria técnica, boletín, registro de autoconsumo en la comunidad y alta de la compensación con la comercializadora. Si te lo dejan a ti, el precio bajo esconde trabajo (y riesgo) tuyo.
Son dos cosas distintas. La del producto la da el fabricante (25 años en paneles, unos 10 en inversor); la de la instalación y mano de obra la da el instalador. Que ambas estén por escrito.
Una app o portal que muestre generación y consumo en tiempo real. Sin monitorización vuelas a ciegas y no puedes detectar un panel o un string que ha dejado de rendir.
Plazo de respuesta, si el desplazamiento entra en garantía y quién atiende la avería. La empresa que monta debería ser la que repara.
Que te expliquen la compensación del RD 244/2019: descuenta el excedente en factura (del orden de 0,05 a 0,10 €/kWh) hasta dejar el término de energía a cero, sin pagarte dinero ni acumular de un mes a otro. Si te prometen "cobrar" por verter, desconfía.
Señales de alarma
Algunas frases y prácticas aparecen una y otra vez en las ofertas que terminan mal. No todas implican mala fe, pero todas justifican frenar y pedir explicaciones antes de firmar:
- "Ahorro del 90% en la factura" sin batería: sin acumulación, de noche tiras de la red. Un autoconsumo bien dimensionado recorta la factura del orden del 50 al 70%; un 90% solo con placas es marketing, no física.
- Prisa y descuentos relámpago: "este precio solo es válido hoy" es una técnica de venta, no de ingeniería. Una instalación que dura 25 años no se decide en una tarde.
- Sin memoria técnica ni boletín en la oferta: si no mencionan la legalización, o la dejan "para más adelante", el riesgo de quedarte con una instalación sin papeles es tuyo.
- Equipo sin marca: "paneles de primera calidad" sin modelo concreto impide comparar y suele esconder material de gama baja.
- Financiación opaca: que el foco sea la cuota mensual y no el precio total, o un renting de muchos años que multiplica el coste real, es una bandera roja.
- Producción prometida como garantía: nadie puede garantizar los kWh que generará tu tejado; depende de orientación, sombras y clima. Debe ofrecerse como estimación.
Veredicto
Antes de firmar, el candidato debería pasar este test sencillo. Uno: está inscrito como instalador de baja tensión y emite él mismo el boletín. Dos: te entrega un presupuesto desglosado con marca y modelo de cada equipo. Tres: incluye por escrito la garantía del producto (25 años en paneles), del inversor (unos 10) y de la propia instalación. Cuatro: gestiona toda la legalización (memoria técnica, certificado, registro de autoconsumo, contador y compensación). Cinco: ofrece monitorización y explica la postventa con plazos. Seis: te explica la compensación de excedentes sin prometerte cobrar dinero ni un ahorro del 90% sin batería. Si una empresa falla en dos o más de estos puntos, sigue buscando: hay oferta de sobra. Marca toda producción y ahorro como estimación y confirma los detalles fiscales y de trámites con tu instalador y tu comunidad autónoma. Fuentes: IDAE, CNMC, RD 244/2019 (BOE) y OCU.
Preguntas frecuentes
Pídele su número de inscripción como empresa instaladora de baja tensión y comprueba que está vigente en el registro de industria de tu comunidad autónoma. Es la condición que le permite emitir el certificado de instalación eléctrica (el boletín), imprescindible para legalizar y para acogerte a la compensación de excedentes. Asegúrate además de que firma el boletín la misma empresa que monta y de que tiene seguro de responsabilidad civil.
Al menos tres. La clave es que comparen lo mismo: fija tú la potencia en kWp, el tipo de inversor (string, optimizadores o microinversores) y si quieres batería, y pide que las tres ofertas se ajusten a esas variables. Compara el desglose por partidas, no solo el total, y comprueba que la legalización y la monitorización están incluidas en todas. Una cifra redonda sin desglose no se puede comparar.
Tres distintas. La garantía de producto del panel, que hoy suele ser de 25 años en la gama de equilibrio (algunos fabricantes premium llegan a 40). La garantía del inversor, normalmente unos 10 años, a menudo ampliable registrando el equipo. Y la garantía de la propia instalación y mano de obra, que la da el instalador, no el fabricante. Que las tres consten por escrito en el contrato, junto con la postventa: plazos de respuesta y si el desplazamiento entra en garantía.
Porque sin batería de noche tiras de la red, y un autoconsumo bien dimensionado suele recortar la factura del orden del 50 al 70%, no del 90%. La compensación de excedentes del RD 244/2019 descuenta lo vertido (del orden de 0,05 a 0,10 €/kWh) hasta dejar el término de energía a cero, pero nunca deja la factura negativa ni te paga dinero, y no acumula de un mes a otro. Quien promete un 90% solo con placas, o que te van a pagar por verter, te vende un escenario que la norma no permite.