En un mundo interconectado, el capital se desplaza con la fuerza de un océano imparable. Cada transacción, cada inversión y cada pago conforman lo que podemos llamar la marea del dinero, capaz de impulsar economías enteras o de generar tormentas financieras.
Comprender esta marea es vital para gobiernos, empresas e inversores. Solo así podremos anticipar cambios, identificar oportunidades y minimizar riesgos en un entorno en constante transformación.
Este artículo desglosa los principales flujos, las megatendencias que los moldean, quiénes salen beneficiados y perjudicados, y ofrece estrategias para aprender a surfear estos movimientos con éxito.
Los flujos globales de dinero se dividen en grandes corrientes: comercio, inversiones directas y de cartera, proyectos de infraestructura y el sistema de pagos, muchas veces ignorado pero esencial.
En 2025, el comercio mundial de bienes y servicios rozará los 35 billones de dólares, un aumento de 7% respecto a 2024. De ese total, 18,2 billones corresponderán a bienes y 9,1 a servicios. El alza en servicios casi duplica la de bienes: +9% frente a +6,5%.
Entre 2000 y 2024, el comercio pasó de 6,5 a 24,1 billones, un crecimiento sostenido que hoy se ve redirigido por motivos geopolíticos y de costes. China conserva un superávit robusto, mientras EE. UU. reduce su déficit, que cayó 42,9% en el segundo trimestre de 2025, impulsado por menores importaciones de bienes.
La Inversión Extranjera Directa global bajó 3% en el primer semestre de 2025, con fusiones y adquisiciones transfronterizas cayendo 18% en economías desarrolladas. Sin embargo, América Latina creció 12% y Asia en desarrollo un 7%, frente a la caída del 42% en África.
En cartera, la Eurozona atrajo 560.000 millones de euros, un récord desde 2015, mientras que los emergentes recibieron 44.800 millones de dólares en agosto, mostrando que persiste el apetito por rendimientos atractivos.
Los proyectos greenfield y la financiación de infraestructura retrocedieron, con caídas de hasta 29% en manufacturas intensivas en cadenas de suministro y un descenso del 11% en acuerdos. No obstante, grandes iniciativas en Panamá, EAU y Uzbekistán impulsaron un aumento del 21% en el valor de financiación de proyectos en economías en desarrollo.
Por último, el sistema de pagos mueve 2 cuatrillones de dólares y genera 2,5 billones en ingresos. Es la arteria invisible que lubrica cada transacción global.
La fragmentación geopolítica y las nuevas tensiones comerciales están reconfigurando el mapa del dinero. Aranceles, controles de exportación y restricciones tecnológicas dibujan bloques económicos cada vez más definidos.
Surgen dos tendencias clave:
Estas prácticas ganan impulso: en el tercer trimestre de 2025, indicadores de friend- y nearshoring regresaron a niveles de 2021, invirtiendo la deriva previa.
Al mismo tiempo, la automatización y la digitalización de procesos, junto con tipos de interés aún elevados en economías desarrolladas, están cambiando la naturaleza de la globalización.
Los grandes beneficiarios de la marea actual son:
En el otro extremo, pierden:
Para los inversores, la dispersión de riesgos y la búsqueda de activos líquidos en mercados estables son estrategias defensivas frente a la creciente dualidad global.
Navegar con éxito por estos flujos exige un enfoque multidimensional, combinando visión macroeconómica con tácticas específicas:
Para empresas:
• Evaluar cadenas de suministro y considerar reubicaciones nearshore o friendshore según riesgos geopolíticos.
• Invertir en digitalización y en soluciones de pago cross-border para reducir fricciones.
Para gobiernos:
• Fortalecer marcos regulatorios que atraigan IED y promuevan la transparencia financiera.
• Desarrollar proyectos de infraestructura sostenible, colaborando con organismos multilaterales.
En síntesis, la marea del dinero no es imparable si aprendemos a interpretarla y anticiparla. Con las herramientas adecuadas, podemos deslizar nuestros recursos sobre estas olas globales y aprovechar su energía para crecer, innovar y asegurar la prosperidad a largo plazo.
Referencias