En un entorno donde las fronteras financieras se redefinen día a día, la fragmentación impulsada por intereses nacionales plantea retos sin precedentes para empresas, gobiernos y ciudadanos.
El costo potencial de este cambio podría alcanzar entre 0.6 y 5.7 billones de dólares si no se gestionan correctamente, afectando la estabilidad y el crecimiento proyectado del 3.3% para 2026.
Desde la Segunda Guerra Mundial, el sistema financiero global se ha apoyado en pilares sólidos: independencia fiscal y monetaria, el imperio de la ley, datos de calidad y regulaciones basadas en reglas.
Sin embargo, eventos de 2025 como la reorganización comercial de EE. UU., las exclusiones de empresas chinas de bolsas estadounidenses y la nueva ley de protección de datos de India demostraron cómo estos fundamentos pueden verse amenazados.
El sistema SWIFT, fundado en 1973, procesa más de 44 millones de mensajes diarios entre 11.000 instituciones. Tras la crisis de 2008, la inversión en fintech superó los 200.000 millones de dólares anuales, dando lugar a gigantes como PayPal, Alipay y M-Pesa.
El lanzamiento de Bitcoin en 2009 marcó el inicio de la revolución blockchain. Actualmente plataformas como R3 Corda, Hyperledger Fabric y Quorum se emplean en financiamiento comercial y liquidación de valores, mostrando el poder de la innovación tecnológica.
La reciente imposición de aranceles de EE. UU. sobre la UE, Canadá, Japón y Corea del Sur refleja una era de proteccionismo sostenido. Aunque aliados contemplaron represalias, la guerra comercial parece determinar un nuevo normal sin retorno al libre comercio absoluto.
La expansión de BRICS+ —con Arabia Saudita, Egipto, Emiratos, Irán y Etiopía— reúne al 28% de la economía mundial y al 45% de la población. A través de sistemas como CIPS (China) y SPFS (Rusia), estos países avanzan en la desdolarización de pagos y el comercio de materias primas.
Aunque el dólar sigue siendo la moneda de reserva principal, surgen alternativas y desafíos digitales que apuntan a un sistema cada vez más multipolar. La tokenización de activos y las monedas digitales de banco central (CBDC) complican la supervisión y diversifican las transacciones.
El siguiente cuadro resume la relevancia del dólar y sus retos:
La Comisión de la SEC identifica cinco vectores clave que redefinirán el sector:
Además, la inteligencia artificial y la evolución de stablecoins podrían impulsar nuevos modelos de negocio, pero también generar riesgos de delitos financieros y fragmentación de datos.
Para 2026 se proyecta un crecimiento global del 3.3%, con inflación moderándose pero persistente en EE. UU. Las probabilidades de recesión rondan el 35%, influenciadas por la valoración tecnológica y tensiones geopolíticas.
La fragmentación encarece la intermediación financiera y aumenta riesgos de crédito y tipo de cambio, elevando costos para hogares y empresas.
El Foro Económico Mundial lidera la Iniciativa sobre Fragmentación del Sistema Financiero Global, actualizando costos y proponiendo marcos de cooperación.
Asimismo, los marcos híbridos TradFi-DeFi pueden mejorar la eficiencia, ampliar el acceso y elevar la transparencia en un entorno altamente interconectado.
Solo a través de esfuerzos coordinados y visiones compartidas podremos convertir los desafíos en oportunidades y construir un sistema financiero que garantice un crecimiento global sostenible.
Referencias