En un mundo donde la riqueza florece de manera desigual, podemos imaginar un jardín vasto y complejo. Algunos parterres rebosan de flores doradas, mientras otros apenas brotan. Comprender este ecosistema nos permite sembrar semillas de cambio y cultivar oportunidades reales.
A finales de 2024, los activos financieros de los hogares alcanzaron un récord de 269 billones de euros, tras crecer un 8,7 % en el año. Este impulso superó el 8,0 % registrado en 2023 y refleja la continua expansión de los mercados financieros.
Estos recursos suponen el 283 % del PIB mundial, una cifra que evidencia cómo la inflación ha elevado el denominador (el PIB), pero también cómo el dinero disponible en manos privadas se ha multiplicado como un abono poderoso.
En 2024, Norteamérica generó el 53,6 % del crecimiento de la riqueza global, mientras China aportó el 19,8 % y Europa Occidental el 14,1 %.
La riqueza global se distribuye en una pirámide donde la cúspide concentra los frutos más grandes y la base recibe apenas el néctar. Entender su estructura ayuda a visualizar quién florece y quién permanece en la sombra.
El estrato más alto, que incluye a los millonarios, gestiona casi la mitad de la riqueza, mientras que cerca de 3,1 mil millones de adultos controlan solo el 12,7 % del total.
La cúspide de la pirámide, el 1,6 % de la población adulta, atesora el 48 % de la riqueza mundial, creando un árbol cuyas ramas superiores soportan casi todos los frutos.
Dentro de la cúspide, un grupo selecto destaca aún más: los Ultra High Net Worth (UHNW), con patrimonios superiores a los 30 millones USD. A junio de 2025, había 510.810 individuos UHNW en el mundo.
Este colectivo representa solo el 1,1 % de todos los millonarios, pero concentra el 32,4 % de la riqueza de los High Net Worth (HNW). Su patrimonio conjunto asciende a 59,8 billones de dólares, casi el doble del PIB anual de Estados Unidos.
A 2030, se espera que los UHNW crezcan un 31 %, alcanzando 676.970 individuos, lo que implica 166.160 nuevos ultra ricos en solo cinco años.
En el gran jardín de la riqueza, no basta con admirar las flores doradas: es esencial regar los parterres más débiles y garantizar un crecimiento sostenible para todos.
Sin embargo, existen riesgos: volatilidad de los mercados, crisis geopolíticas y burbujas especulativas pueden marchitar el jardín si no se gestionan con prudencia.
El desafío consiste en crear un ecosistema donde todos los sectores puedan florecer. Con visión, colaboración y herramientas adecuadas, podremos transformar un jardín desequilibrado en un paraíso inclusivo.
El Jardín de la Riqueza nos invita a sembrar esperanza y regar oportunidades para que cada persona encuentre su espacio bajo el sol.
Referencias