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Desmitificando los Activos Ilíquidos: Oportunidades Únicas

Desmitificando los Activos Ilíquidos: Oportunidades Únicas

10/12/2025
Felipe Moraes
Desmitificando los Activos Ilíquidos: Oportunidades Únicas

Descubre por qué los activos ilíquidos pueden convertirse en aliados estratégicos de inversión.

Definición y marco conceptual

La liquidez de un activo describe su capacidad para convertirse en efectivo sin sufrir grandes pérdidas en el valor. En contraste, los activos ilíquidos requieren tiempo adicional y a menudo descuentos para cerrar una venta.

Un activo líquido incluye efectivo, acciones cotizadas o bonos negociables. Frente a ello, un activo ilíquido engloba inmuebles, maquinaria industrial o participaciones en empresas no cotizadas.

En el entorno empresarial, muchos activos fijos como bienes raíces se consideran ilíquidos por la complejidad de la transacción y la necesidad de compradores especializados.

Ejemplos claros de activos ilíquidos

Para entender su naturaleza, conviene revisar ejemplos clásicos:

  • Bienes raíces / inmobiliario: viviendas, locales comerciales o centros logísticos que no se venden de un día para otro sin rebajar precio.
  • Infraestructuras: carreteras, aeropuertos, puertos y redes de fibra que requieren grandes proyectos y periodos largos.
  • Private equity: participaciones en compañías privadas para impulsar su crecimiento o procesos de reestructuración.
  • Deuda privada: préstamos directos a empresas o al Estado fuera de mercados regulados.
  • Arte y coleccionables: piezas únicas cuyo valor depende de mercados especializados y subastas.

Mercados privados vs. mercados cotizados

Los activos ilíquidos se negocian mayoritariamente en mercados privados fuera de bolsas reguladas. Allí no hay precios cotizados contínuos, sino operaciones bilaterales o a través de fondos especializados.

Para el inversor minorista, el acceso suele ser indirecto, mediante fondos de capital riesgo o vehículos de infraestructuras que agrupan aportaciones y diversifican el riesgo.

La prima de iliquidez y rentabilidad histórica

El punto clave es la prima de iliquidez que recompensa la paciencia. Estudios de UBS revelan que entre 2001 y 2021:

Este diferencial se interpreta como rentabilidades más elevadas que las inversiones tradicionales, a cambio de renunciar al acceso inmediato al capital.

Además, la volatilidad contable suele ser menor porque las valoraciones no se ajustan diariamente, lo que aporta una sensación de estabilidad durante crisis de mercado.

Ventajas y oportunidades únicas

Invertir en activos ilíquidos ofrece beneficios que van más allá de la rentabilidad:

  • Diversificación real: menor correlación con bolsa y bonos reduce la volatilidad global de la cartera.
  • Acceso a motores de crecimiento estructural: energías renovables, digitalización, IA y proyectos de infraestructuras.
  • Prima de iliquidez superior: recompensa a quienes mantienen el capital inmovilizado a largo plazo.
  • Reducción de volatilidad contable: valoraciones menos frecuentes y menos sujetas a movimientos especulativos.
  • Mayor capacidad de creación de valor: participación activa en la gestión de empresas o proyectos.
  • Protección frente a la inflación: ingresos indexados a inflación en alquileres o tarifas reguladas.

Riesgos, costes y malentendidos habituales

No se trata de una fórmula mágica. Todo inversor debe conocer los riesgos asociados:

  • Horizonte temporal largo: recuperación típica de 5 a 10 años o más, especialmente en private equity.
  • Riesgo de no poder vender cuando quieras: poca profundidad de mercado puede implicar descuentos significativos.
  • Dispersión de resultados muy elevada: elección de gestores es crítica para el éxito.
  • Menor transparencia en valoración: ausencia de precios de mercado públicos y frecuencia limitada de actualizaciones.
  • Costes más elevados: comisiones superiores en fondos de deuda privada, infraestructuras o capital riesgo.
  • Riesgo regulatorio y de ejecución: cambios normativos, retrasos o sobrecostes en proyectos de infraestructura.

Papel en la construcción de carteras modernas

Los activos ilíquidos pueden integrarse de forma sensata en una estrategia de inversión diversificada. Frente al clásico 60/40 (renta variable / renta fija), algunas propuestas sugieren un esquema 40/30/30, incluyendo un 30% en estrategias alternativas.

Para un inversor de 45 años en fase de acumulación, una asignación paulatina de hasta un 30% en activos alternativos e ilíquidos puede mejorar la relación rentabilidad-riesgo y ofrecer una diversificación real ante caídas bruscas de los mercados cotizados.

La clave está en alinear el horizonte temporal del inversor con los plazos de desinversión, escogiendo gestores con experiencia demostrada y estructuras de comisiones transparentes.

En definitiva, desmontar mitos y comprender en profundidad estos instrumentos abre la puerta a oportunidades únicas de inversión y a una gestión de patrimonio más sólida y resiliente.

Felipe Moraes

Sobre el Autor: Felipe Moraes

Felipe Moraes es colaborador en finanzas personales en tucontrol.org. Su contenido se enfoca en la organización financiera, el control de gastos y estrategias prácticas para una mejor administración del dinero.